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ACTA DE CONSAGRACIÓN DEL LA IGLESIA DE CASTRO EN HONOR A SAN ROMÁN DE ANTIOQUÍA. AÑO 1120.

Mariano Serena Samitier y Pedro Bardají Suarez


Autores del Artículo: 

   Mariano Serena Samitier  
   y Pedro Bardaji Suarez 




ACTA QUE DA FE DE LA SOLEMNE CONSAGRACIÓN DE LA IGLESIA DE CASTRO. RITO CELEBRADO POR SAN RAMÓN DE RODA, TAMBIÉN CONOCIDO COMO SAN RAMÓN DEL MONTE, DE BARBASTRO O DE RIBAGORZA, EL DÍA 1 DE FEBRERO DEL AÑO 1120, DURANTE SU MINISTERIO COMO OBISPO DE LA DIÓCESIS DE BARBASTRO Y RODA.

Ermita de San Román de Castro. 
Autor de la foto: Pedro Bardaji Suarez

Consagrar es la acción o acciones (oraciones, ceremonias, bendiciones) con las que se destina a Dios o al culto de Dios, una cosa, un lugar o una persona.

Mariano Bardaji Cajigos junto al cartel informativo de la restauración de la Ermita de San Román de Castro que su empresa realizó en el año 1987. Autor de la foto: Pedro Bardaji Suarez.

     En una de las últimas restauraciones que se han llevado a cabo en la Ermita de San Román de Castro, concretamente la que en el año 1987 realizó la empresa de construcción de Mariano Bardají Cajigós, en la que se acometieron, entre otras mejoras, el acondicionamiento del suelo y la recuperación del altar, salió a la luz el Acta de Consagración del Templo.

Altar y Ábise de la Ermita de San Román de Castro. Año: principios del S. XX. 
Autor de la foto: Jose Galiay Sarañana

     En el altar, una vez levantada la losa superior, aparecieron, localizados en un  hueco  interior, una serie de objetos que probablemente fueron depositados coincidiendo con el momento de la consagración del templo al culto. Llevaban 900 años encerrados, viajando calladamente en el tiempo hasta nosotros. Concretando el hallazgo, se  catalogó una ampolla  de cristal (redoma) de pequeñas dimensiones con adornos metálicos emulando unas pequeñas asas, unas cerdas de varios tipos de animales, distintas semillas  y una tira de pergamino enrollado que recogía, en ocho líneas, el Acta de Consagración del Templo, en la que pudo leerse:

I. Audi Israel: Dominus Deus tuus, Deus unus est. II. Non assumas nomen Dei tui in vanum. III. Oberva diem Sabbati. IIII. Honora patrem et matrem tuam. V. Non occides. VI. Non mechaberis. VII. Non facies furtum. VIII. Non loqueris falsum testimonium. VIIII. Non concupisces uxorem proximi tui. X. Non concupisces rem proximi tui. = Initium sancti Evangelii secundum Matheum. Liber generationis Jesu-Christi filii David, filii Abraham. = Initium sancti Evangelii secundum Lucam. Fuit in diebus Herodis Regis Judaeae sacerdos quidam nomine Zacharias de vice Abia. = Initium sancti Evangelii secundum Marcum. Initium Evangelii Jesu-Christi filli Dei sicut scriptum est in Isaia Propheta. = Initium sancti Evangelli secundum Joannem. In principio erat Verbum et Verbum erat apud Deum et Deus erat Verbum. = Anno ab Incarnationis Domini M.C.X.X. in kalendas February = Raimunuds Barbastrensis Episcopus consecravit hanc Ecclesiatam in honorem Sancti Romani martyris, et posuit in altare Reliquias Sanctorum … (el texto de la última línea resultó ilegible, en ella se especificaba el nombre o nombres de los Santos de los que se depositaron reliquias).
Tira de pergamino que recoge el Acta de Consagración de la Iglesa de Castro fechado en 1120. 
Autor de la foto: Mariano Serena Samitier

     El rito y formula que usó San Ramón de Roda en la consagración de la Iglesia de Castro es, con pequeñas variaciones, el que aparece recogido en un Pontifical (Libro litúrgico que contiene los ritos realizados por los Obispos) de la Iglesia de Narbona del año 1.000. Dicho Pontifical ordena que el Obispo guarde en el ara o altar una cajita de madera (Lipsanoteca) conteniendo un pergamino, reliquias de Santos, tres partículas consagradas (Hostias) y tres granos de incienso. El pergamino, testimonio de la solemne consagración, ha de llevar escrito los diez preceptos del Decálogo, el principio de los cuatro Evangelios, el nombre del Obispo que consagra la Iglesia, la fecha y la descripción de las reliquias de Santos que son depositadas junto al pergamino.


Veamos la traducción del Acta de Consagración de la Iglesia de Castro:

Las primeras líneas recogen los diez mandamientos

1: Escucha, Israel: El Señor, tu Dios, el Dios, Jehová uno es. 2: No tomarás el nombre de Dios en vano. 3: Observa el Sábado (los días de fiesta). 4: Honra a tu padre y a tu madre. 5: No matarás. 6: No cometerás adulterio. 7: No robarás. 8: No dirás falso testimonio. 9: No codiciarás la mujer de tu prójimo. 10: No codiciarás los bienes ajenos.

El texto continua con el inicio de los cuatro Evangelios

Inicio del santo Evangelio según san Mateo: El Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.  Inicio del santo Evangelio según San Lucas: Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, del grupo sacerdotal de Abías. Inicio del santo Evangelio según san Marcos: Comienza la Buena Noticia de Jesucristo, el Hijo de Dios, como está escrito en el libro del profeta Isaías. Inicio del santo Evangelio según San Juan: En el principio existía el Verbo y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios.

El texto finaliza explicitando el momento de la consagración del templo

En el año de la Encarnación de nuestro Señor 1120, el 1 de Febrero, el Obispo de Barbastro Ramón, consagra esta iglesia en honor de San Román Mártir y deposita bajo el altar reliquias de los Santos … (ya hemos mencionado que la última línea del pergamino apareció muy deteriorada y resultó ilegible. Presumiblemente entre las reliquias se encontraba algún hueso perteneciente al propio San Román de Antioquia dado que en el joyero de la Iglesia Parroquial de La Puebla de Castro se conserva catalogado un relicario de este Santo siendo su procedencia la Iglesia de Castro).

Cruz de Consagración en la pared del ábside de la Ermita de San Román de Castro. 
Autor de la foto: Pedro Bardaji Suarez

     Junto al Acta de Consagración y al depósito de reliquias en el altar, constituía también una parte importante del ritual, testimonio del mismo y signo de la santidad del templo, las Cruces de Consagración de color rojo pintadas en las paredes y columnas, que el Obispo San Ramón ungió durante la ceremonia. Se conservan tres en el ábside y la marca de dos más en el arco triunfal, una a cada lado del mismo. Las dos cruces situadas en los laterales del ábside llevan en su pie un texto casi ilegible en el que ha podido leerse “Episcopus Barbastrensis” (Obispo de Bastrastro).

Ábside de la Ermita de San Román de Castro con dos de sus tres Cruces de Consagración. Arriba a la izquierda, Cruz de Consagración central, arriba a la derecha, Cruz de Consagración  lateral. La foto está tomada durante la misa de la Romería del año 2014. Lee, Miryam Miguelez Fernandez, a su derecha, sentado, Mosén José Mairal Villellas, a su lado Mosén Juan David Cardona Orozco y el Grupo Folclórico de Jotas de Almudevar. Autor de la foto: Pedro Bardaji Suarez

     El extraordinario hallazgo del Acta de Consagración unido a las Cruces de Consagración conservadas nos revela que el 1 de Febrero de 1120, ya estaba construido, como mínimo, el ábside y el arco triunfal de la Iglesia de Castro. Sabemos que los templos románicos se iniciaban por el ábside y que, en ocasiones, una vez terminado éste y el arco triunfal que delimitaba la zona del clero de la nave reservada a los fieles, se plantaba el altar y se procedía a la Consagración para empezar a celebrar la liturgia divina mientras proseguían las obras. 
 
Arco Triunfal y Ábside de la Ermita de San Román de Castro. 
Autor de la foto: Pedro Bardaji Suarez

     La consagración de la Iglesia de Castro, por los datos que se conservan de otros rituales contemporáneos, tuvo que ser un importantísimo acontecimiento social y motivo de fiesta, convocando gran cantidad de fieles así como a las más altas dignidades religiosas y civiles. La trascendencia del acto fue posiblemente recogida, según opinión de especialista Antonio García Omedes, en uno de los capiteles que prestan apeo a las arcadas absidales, dejando testimonio a modo de fotografía escultórica. Dicho capitel presenta un motivo historiado. Siete son los personajes representados: dos figuras con vestimenta litúrgica y libros en las manos, otras dos figuras vestidas de corto (una toca una corneta, como convocando al acto y la otra sujeta un libro), en el frente, los protagonistas, una figura cubierta con capa, y a sus flancos, una figura con corto ropaje plisado y un fraile con su mano izquierda en la mejilla, como pensativo.

Capitel historiado de la ermita de San Román de Castro. Autor de la foto: Fernando Martín Bravo


     Hagamos un poco de historia y contextualicemos el hallazgo en el entorno historico y en la evolución del templo.

     Ésta no fue la primera Iglesia de Castro, hubo una más primitiva, quizá en el mismo solar donde se encuentra la que conocemos.


     En el año 1000, a pesar de que esta zona estaba bajo control musulmán, es muy probable que hubiera una colonia de mozárabes en Castro, colonia similar a las existentes en los cercanos lugares de Juseu y AguinaliuLos mozárabes era cristianos en territorio musulmán a quienes se toleraba su práctica religiosa católica y tributan impuestos a los islámicos. A estos mozárabes de Castro atribuye el historiador Saturnino López Novoa la construcción de la primera Iglesia de Castro, en torno al año 1000, y lo sustenta en el hallazgo, que él mismo documenta, en un sillar reutilizado en el paño Este del segundo contrafuerte del muro Sur (visible desde la puerta abierta en el muro Sur), donde lee un epitafio (en la piedra que fue lápida funeraria) y la fecha año 1002: “Obiit Andras Diaconus cui sit requiet anno milesimo segundo”. El historiador Ricardo del Arco, en su libro “El Templo Románico de Castro” sostiene que el Diacono Andrés debió estar adscrito al Templo pero pone en duda la datación del la lápida, cuando él la analiza en el año 1943, la fecha le resulta ilegible y le parece que el tipo de letra utilizado no pertenece al año 1002, sino a más de un siglo después.


Lápida funeraria reutilizada en un contrafuerte de la ermita de San Román de Castro. 
Autor de la foto: Pedro Bardaji Suarez

     En el año 1081 el Rey Sancho Ramírez conquista el Castillo de Castro, Castillo que el historiador José Miguel Pesqué identifica con la terrible fortaleza musulmana de Muñones; allí encontró probablemente una colonia de mozárabes que llevaba décadas cohabitando con los musulmanes.

Los Castillos aragoneses pertenecían al Rey según la fórmula de la defensa y de la guerra centralizada, y confiaban su defensa a un caballero que se llamó “Tenente”, cuyo mandato no solía ser largo, y salvo raras excepciones, era muy movible. Este sistema de Tenencias duró lo que la reconquista del reino, es decir, durante los siglos XI y XII.


     Entre los años 1113 (quizá desde antes) y 1131 el Rey Alfonso I “el Batallador” nombró Tenente de Castro a Berenguer Gombal. En el transcurso de esta Tenencia se construye la Iglesia de Castro y es consagrada en 1120 por San Ramón Obispo de Barbastro y Roda, como prueba el documento (Acta de Consagración) que hemos presentado en este artículo. Cuatro años después de este encuentro volvemos a ver juntos al Señor de Castro Berenguer Gombal y al Obispo Rotense San Ramón, acompañando al Rey Alfonso I en sus incursiones por Andalucía de las que se trajo unos 10.000 mozárabes para repoblar las tierras de su reino. El historiador Antonio Torres Rausa, sostiene que el Rey Alfonso el Batallador, en agradecimiento al Tenente de Castro, Berenguer Gombal, por su aportación a la guerra de Andalucía, repobló con mozárabes la zona, dándole mano de obra barata y concediéndole especiales privilegios. La supuesta repoblación de mozárabes andaluces pudo favorecer al poblado de Castro pero no se corresponde con la fundación de La Puebla de Castro, cuya Carta Puebla fue concedida por el Rey Jaime I el Conquistador en el año 1250 


Ermita de San Román de Castro y La Puebla de Castro. Autor de la foto: Mariano Serena Samitier

    Volvamos a la Iglesia de Castro. Una vez consagrada en el año 1120 para el culto católico, experimentó, como es lógico en un edificio de estas características, numerosas transformaciones, ampliaciones, reformas, algunas de ellas estructurales, otras de conservación, para adaptarla a las nuevas necesidades y preservarla del paso del tiempo. De estas obras, de los numerosos cambios, se encuentran señales por todos los rincones del templo.

Marcas entre el Ábside y el tejado superior de obras de ampliación del Templo. 
Autor de la foto: Pedro Bardaji Suarez

     Una de sus primeras transformaciones está fechada en torno al año 1260, al parecer la Iglesia fue ampliada y algunas zonas reedificadas, dejando como resultado la planta y la bóveda (arranca a partir de una imposta o saliente ajedrezado) con los contrafuertes externos y las pilastras respectivas en el interior que actualmente conocemos. Prueba de que los muros laterales, norte y sur, son de fábrica y fecha anterior la tenemos en que los arcos de las puertas laterales abiertas en dichos muros han sido parcialmente tapados por los contrafuertes que se corresponden con los arcos fajones que sostienen la bóveda. Esta obra de ampliación, realizada unos 130 años después de la consagración del Templo, se atribuye a Fernán Sánchez, primer Barón de la Real Casa de Castro e hijo bastardo del Rey Jaime I el Conquistador, dignificando con ello la capital de su feudo.

Imposta o saliente ajedrezado que recorre los muros norte y sur hasta el arco triunfal y que marca el arranque de la bóveda. Autor de la foto: Pedro Bardaji Suarez
Interior de la Ermita de San Román de Castro. Foto tomada desde el Coro. Autor de la foto: Pedro Bardaji Suarez.

     Se ha especulado que la puerta de arco semicircular abierta en la pared norte del templo pudo comunicar con un primitivo y desaparecido claustro y cementerio construido por los monjes Benedictinos que administraron el templo y, en épocas posteriores, con dependencias del Castillo, por ella accedían los Señores de Castro al llamado “Balcón de la Marquesa” (tribuna de madera con prolijos calados góticos del siglo XV) sujeta en el muro norte, junto al presbiterio. 
 
El balcón de la Marquesa en la Ermita de San Román de Castro. Foto de principios del S. XX. 
Autor de la Foto: Juli Soler i Santoló. Centro excursionista de Cataluña.

      Sobre la localización del Cementerio algunos autores sostienen que era la puerta de arco semicircular abierta en la pared sur del templo la que se utilizaba, tras el funeral, para sacar los cadáveres al cementerio con el que comunicaba.

Ermita de San Román de Castro. Fachada y pared Sur con puerta de arco semicircular.
Autor de la foto: Mariano Serena Samitier

     Sabemos por el testimonio de las Visitas Pastorales que en año 1528 esta Iglesia contaba con torre campanario con tres campanas y que en 1861 el estado de la torre era ruinoso, según constata el historiador Saturnino López Novoa tras una visita al templo. Deducimos por tanto que la espadaña que se levanta sobre la fachada tuvo que ser construida en época más reciente  a fin para albergar las campanas en sustitución de la torre desaparecida. 
Ermita de San Román de Castro. Principios del S. XX. Autor de la foto: Juan Mora Insa


     Como ejemplo de la recolocación de elementos arquitectónicos en el templo, además de la referida lápida funeraria catalogada por Saturnino López Novoa en el año 1002, mencionaremos el Crismón o Lábaro de Constantino, que hoy vemos como piedra clave del arco de la puerta principal y que formaría parte, seguramente, del arco de la primitiva puerta de entrada al templo consagrado en 1120. El experto en románico Juan Antonio Olañeta Abadia lo describe como un Crismón de los modelos más antiguos que se conocen, de tipo jaqués, consta de ocho brazos y aro marco, con “P” sencilla, “S” sinuosa y debajo de ella, aprovechando en parte el brazo vertical inferior, una “A”. Su rasgo más peculiar son los símbolos apocalípticos alfa y omega que penden de los brazos horizontales en vez de hacerlo de los extremos superiores del símbolo "X" como es lo habitual. Algunos expertos sostienen que la dovela en la que está tallado el Crismón es similar al resto de piedras que conforman el arco. De ser así, se trataría del arco original sobre la puerta de entrada al templo consagrado en 1120 y conservado bien sobre el muro original o bien recolocado sobre un nuevo muro levantado con la remodelación y ampliación del templo antes citada, fechada en torno al año 1260 y atribuida a Fernán Sánchez de Castro.

Crismón sobre la puerta de la Ermita de San Román de Castro. Autor de la foto: Fernando Martín Bravo

      Por último y volviendo al hallazgo motivo de este artículo, señalar que todo el material encontrado y objetos de interés histórico, una vez  restaurado el altar en el año 1987, se volvió a depositar en su lugar de origen junto con un escrito de las reformas realizadas y unas monedas (pesetas) y periódicos de la fecha, donde permanecen actualmente. Fueron testigos de este depósito, Mariano Bardají Cajigós, responsable de la restauración, su hijo Mariano Bardají Lanau y el Sacristán Mariano Serena Garuz, entre otros. Del mismo modo, los restos que aparecieron en el subsuelo, tras su estudio por personal especializado de las Instituciones autorizadas, fueron devueltos a su lugar de procedencia.
 
Tumba que alberga los restos mortales encontrados durante la restauración de la Ermita de Castro del año 1987. Autor de la foto: Pedro Bardaji Suarez


Referencias bibliográficas:




Si desea acceder a un estudio sobre el CORO MUDÉJAR de esta ermita de San Román de Castro, con un amplio y detallado reportaje fotográfico, haga "clic" sobre los títulos siguientes:


 



Si desea contemplar el efecto mágico del rayo de luz sobre el altar de la ermita de Castro, impresionante efecto de luz diseñado por los maestros del románico constructores del templo, haga "clic" sobre el título siguiente:






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