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EL TORNO VIEJO Y EL TORNO NUEVO: LOS MOLINOS DE ACEITE O ALMAZARAS DE LA PUEBLA DE CASTRO.

DEL LLAMADO TORNO VIEJO Y DEL LLAMADO TORNO NUEVO

Vicente Burrel Guillén


Autor del artículo: Vicente Burrel Guillén (La Puebla de Castro, año 2012).

Colaborador: Pedro Bardají Suárez.


Clicando sobre las fotos podrá disfrutarlas a mayor tamaño



Al final del artículo se presentan 4 documentos relativos al Torno Viejo (Molino oleario de La Puebla de Castro), abarcan el periodo 1865 a 1881, facilitados por José Garuz Pérez de Casa Gul. Los documentos provienen de Casa Nasarre.

Olivar de San Roque de Casa Romeu, de La Puebla de Castro. Autor de la foto: Pedro Bardají Suárez.

UBICACIÓN DEL TORNO VIEJO

El Torno Viejo estaba junto al Cementerio, en el llamado huerto del albañil, a unos metros de la fuente de Santa María. Allí congregaba alegrías, sudores, intrigas, maniobras, gozos y recuerdos de cientos de años, manteniendo una manera de extraer el aceite de las olivas que perduraba desde los tiempos de la antigua ciudad romana de Labitolosa y más atrás.

Recreación de una prensa romana de viga y libra en la almazara del  yacimiento arqueológico de la Loma del Regadío en Urrea de Gaén (Teruel). Este asentamiento rural, de época romana, abarca desde los siglos I al IV después de Cristo. Fotografía del Blog Historias del Bajo Aragón: https://historiasdelbajoaragon.wordpress.com/2013/11/20/la-villa-romana-de-la-loma-del-regadio-urrea-de-gaen-teruel-y-su-gran-almazara/

¿Por qué, y en razón de qué tanta excelencia por el vocablo aragonés de Torno? Sencillamente porque Torno, Tuerca y Tornillo, tómenlo en cualquiera de sus acepciones, era el principal componente de la prensa antigua. Para no entretenerles demasiado en su descripción, pueden ver una de tantas que hay expuestas para curiosidad de turistas en varias plazas públicas de nuestro alto Aragón, en Barbastro, sin ir más lejos, se expone la procedente de Puy de Cinca, en cuya madera aún se lee la inscripción “Andreas Loste me fecit  anno 1818”. 

Prensa de Libra procedente del pueblo de Puy de Cinca, fabricada en 1818. Al fondo de la foto, una muela sobre su solera. Este conjunto se conserva actualmente restaurado en la calle las Fuentes de Barbastro. Autor de la foto: Pedro Bardají Suarez.

Se trata de una palanca de segundo género, invertida de arriba abajo, tal vez de 15 metros de longitud  y un peso, bien o mal calculado, de hasta 1.500 Kg., establecida como a dos metros y medio en altura, ahorquillada entre vigas verticales de madera. Dos o tres travesaños horizontales (trabones o lavijas) se disponían en puntos determinados y, jugando con estos contrapuntos de apoyo, se facilitaba la elevación del alma de la prensa, que se complementaba, al final de la potencia, con la llamada “Libra” o “quintal”. La “Libra” era una enorme piedra tallada en forma de cubo, de entre 500 y 3.000 kilos, suspendida de un grueso tornillo de madera, que debía estar muy bien engrasado porque su accionamiento para levantarla y colgarla (cuando fuera menester) era manual: dos o tres hombres con sendos barrones, de madera también, roscaban el usillo al Torno.

Prensa de Libra procedente del pueblo de Puy de Cinca, fabricada en 1818. Delante, una muela sobre su solera. Este conjunto se conserva actualmente restaurado en la calle las Fuentes de Barbastro. Autor de la foto: Pedro Bardají Suarez.

Junto a esta prensa se encontraba la Balsa, de base redonda, sobre la que giraba el ruello (la piedra de moler o muela) que trituraba las olivas, a fuerza de un mulo, uncido al eje y dando vueltas alrededor.

En el Torno Viejo una mula uncida al eje de la piedra de moler, giraba y giraba sin parar, mientras que otras mulas comían en un pesebre, aguardando su turno para mover la piedra. La pasta molida se colocaba en espuertas para luego ser prensada. Autor de la foto: Mariano Serena Samitier.

El proceso era el siguiente: con la pasta que formaban las olivas trituradas en la Balsa se rellenaban las espuertas de esparto circulares; éstas, apiladas bajo la viga del Torno, eran aplastadas, extrayéndose el aceite. A dicha pila o columna de espuertas se la denomina carga o pie. Para dar una buena prensada, la prensa había de tener la carga parada unas tres horas como mínimo. Tras el primer prensado de la pasta, el proceso se repetía de nuevo, pero esta vez se regaba la pila de espuertas con agua caliente para aumentar el rendimiento de la prensada. Este repaso producía un aceite de peor calidad; era fundamental que los aceites de diferentes prensados no se mezclasen. El residuo solido final (orujo o cospillo), formado por los restos del hueso y de la piel de la oliva, una vez seco, se aprovechaba como combustible para el fogaril del propio Torno, para estufas y braseros porque no hacía humo, y también se utilizaba para alimentar a los cerdos, mezclándolo con la pastura. El residuo líquido inservible (la morqueta o alpechín) se vertía fuera del molino. Los posos junto con aceite usado de la casa solía utilizarse para la fabricación de jabón

Funcionamiento de una prensa de viga y libra. Fotografía del Blog Historias del Bajo Aragón: https://historiasdelbajoaragon.wordpress.com/2013/11/20/la-villa-romana-de-la-loma-del-regadio-urrea-de-gaen-teruel-y-su-gran-almazara/

El monumental mecanismo de madera, hierro, cuerdas y piedra de la Prensa de Libra precisaba de un continuo y cuidado mantenimiento. A pesar de ello, como en la época de molienda funcionaba día y noche sin parar, eran frecuentes las roturas, con el consiguiente retraso, durante las reparaciones, en el proceso extractor del aceite.

Este grabado ilustra el trabajo en un Molino de aceite similar al Torno Viejo de La Puebla de Castro. En el centro, el capataz o maestro tornero domina y controla la faena. Arriba a la izquierda, los pellejos escurren el aceite que llevan impregnado en su superficie y que, según la tradición, se destinaba al consumo de los operarios del molino. Los votos de piel de cabra eran utilizados junto a otros recipientes para la distribución del aceite. En la prensa, los husilleros, a fuerza bruta, hacen girar el husillo para levantar la libra o quintal. A la derecha, la muela es accionada por el animal de tiro. Al fondo, un operario está calentando agua sobre el fuego. El hacinamiento de personas y animales en torno a la enorme masa de la viga, junto con el ambiente denso del aceite y del vapor del agua caliente, en un lugar algo oscuro y de alguna manera enigmático, era sin duda el aspecto característico del Torno Viejo de La Puebla de Castro y de otros de la época. El grabado con su descripción apareció en la portada del calendario de Pieralisi de 1995-96.

Clicando sobre el siguiente título pueden ver una recreación virtual del funcionamiento de las Prensas de Libra o Quintal:


FINIQUITO DEL TORNO VIEJO

En el desguace del Torno Viejo, que supuestamente trabajaron tres ó cuatro personas, puedo citar con toda seguridad a dos de ellas. El más joven, que tenía 15 años sin cumplir, se llamaba Ramón Garanto; en el curso escolar de 1935/36, habíamos sido colegiales entrambos de la misma y única Escuela Nacional de niños de La Puebla de Castro a la que asistíamos unos 40  alumnos. Al ir a comer a mi casa, colindante con el Torno, y ver un movimiento extraño donde imperaba la tranquilidad, me acerqué a ver qué pasaba y me encontré con el buen Ramón, trabajando con un pico en las manos como si tal cosa. Habiendo cumplido la escolaridad obligatoria hasta los 14 años, ya tenía trabajo de peón. Lo había requerido para ese servicio el Señor Antonio Badel, quién con unos setenta años ya contaba con mucha experiencia con quién podrían confiarlo.  Y por si fuera poco las dos Casas, la de Garanto y la de Badel estaban juntas.

Prensa de Libra procedente del pueblo de Castarlenas. Construida en 1871, tiene 10 metros de longitud. Actualmente se conserva restaurada en la Plaza de la Compañía, en Graus. Autor de la foto: Mariano Serena Samitier.

Sin variar el apellido Badel sumo cinco generaciones descendientes de la misma Casa. Primero, el padre del mencionado Antonio Badel, también de nombre Antonio Badel; segundo, el referido Antonio Badel que participó en el desguace del Torno; tercero, su hijo, Antonio Badel Mazana casado con Leonor Pano; cuarto, el nieto, Javier Badel Pano; y quinto, el biznieto, e hijo de Javier Badel Pano, llamado David Badel.

El Torno viejo lo compró el señor Antonio Cera de Casa El Albañil (nacido en Casa Plana), secretario en activo de Torres del Obispo, donde le sorprendió el Levantamiento Nacional del año 1936. Su intención, no debió ser otra, que desguazarlo y quedarse con el solar, como así fue. Servidor y según se ha dicho, presenció cuando y como llevaron a efecto dicho desmonte los trabajadores implicados bajo precepto del Sr. Cera. Curiosamente las casas en las que nacieron Antonio Cera, Antonio Badel y Ramón Garanto están tan próximas que ni siquiera cinco metros de radio las separan entre sí. 


Prensa de Libra procedente del pueblo de Castarlenas. Construida en 1871, tiene 10 metros de longitud. Actualmente se conserva restaurada en la Plaza de la Compañía, en Graus. Autor de la foto: Mariano Serena Samitier.

Poco pudo disfrutar el señor Antonio Cera del posible beneficio que le pudiera aportar el negocio porque, al poco tiempo, falleció de accidente en uno de sus viajes semanales de ir y venir desde su trabajo en Torres del Obispo a su casa en La Puebla de Castro. Para estos viajes se servía del transporte de un camión militar de un batallón de Fortificaciones afincado en Torres del Obispo, que trabajaban en una carretera que nunca se llegó a terminar porque, más tarde cuando el recrecimiento del Pantano, el agua inundó el poco trabajo que hicieron. El citado tramo de carretera debía dar acceso desde Torres del Obispo a enlazar con la carretera del Pantano de Barasona y, una vez acoplada con esta, continuar por el Puente de Castro, arriba por La Canal a La Puebla de  Castro y a la Sierra de San Roque. Que en esta, llegado el caso, se la consideraba que podría ser un fuerte bastión defensivo. Pues en ese camión militar se accidentó y falleció nuestro sentido D. Antonio Cera. 

UBICACIÓN DEL TORNO NUEVO 

Torno Viejo y… Torno Nuevo. Había que modernizar y poner al día los equipos de molienda y extracción del aceite actualizándolos y sustituyendo el tiro de sangre para arrastrar el ruello (la piedra de moler), por los nuevos motores eléctricos y las bombas de presión hidráulica, que ya estaban suficientemente comprobados desde una década anterior. ¡Renovarse o morir! Y La Puebla de Castro subió a ese tren en marcha del progreso, en el que estaba predestinada a viajar en primera clase, ya desde los primeros años del siglo XX, cuando dieron comienzo las obras del Canal de Aragón y Cataluña.

Molino de aceite de la Puebla de Castro (Torno nuevo) de prensa hidráulica y motor eléctrico, conservado como espacio museístico. Autor de la foto: Pedro Bardají Suarez.

Lo que promovió controversias y discusiones al límite fue la nueva ubicación del local. Quizás prevalecieron intereses especulativos, que influyeron en la decisión donde finalmente se instaló. El quid del tira y afloja despuntaba en que: se abandonaba o desechaba, un espacioso y precioso local superior a los 300 m2 susceptibles de ampliar llegado el caso, con abundancia de agua gratuita en la puerta (la fuente de Santa María), inmejorables accesos, y no digamos la orientación al medio día, tan esencial para el fluir del aceite. De las nuevas contraprestaciones, solamente una era positiva: se acercaba al centro de La Villa, pero ni tan siquiera cien metros. El solar para la nueva instalación fue sustraído de un almacén o garaje de la Casa Andrés, ajustándose en mínimos a los pocos metros requeridos para el nuevo Torno. Este local debía adquirirse a un justiprecio. Las discusiones, y no pocas, que nos consta que las hubo, se dan por sabidas. Con más o menos acierto imperó la mayoría en liquidar por inservible todo, nada de lo anterior podría aprovecharse, hasta el local del Torno Viejo.

Olivar de San Roque de Casa Romeu, de La Puebla de Castro. Autor de la foto: Pedro Bardají Suárez.

Y olé la sal y el salero de nuestro Aragón: el Nuevo Molino fue inscrito en el Registro con el viejo vocablo de “Torno”. De este modo: tan Torno fue el que estuvo junto a la fuente de Santa María, como el nuevo que se estableció al final  del Barrio de San Antonio, donde hoy empieza la Nueva Urbanización. ¿Porque se le había de cambiar el nombre? ¿Acaso habría que bautizarlo como “Fabrica de Aceite”? Es que, por un decir, ¿en una “Fábrica de Aceite” se fabrica algún producto que no estuviera fabricado anteriormente en la olivera? Los coches son los que se fabrican bajo teja, pero no así ese “oro líquido” que en este caso nos alimenta y da calor, que germina y emerge de una combinación de tierra, agua, aire, sol, más un quinto elemento, componente misterioso, que doy por supuesto… ¡y lo permite! Así que no vengan, ingenuos señores, a otorgarse la patente de “Fábrica de Aceite”. Claro está que, en un supuesto de hallarse todavía los moros en la antigua ciudad mora de Mialica, en la Peña del Calvario, consentiría en aceptar el “castellanizado” vocablo de Almazara, que procede de la palabra árabe “al-ma’sara” y que significa “exprimir”.

LA DIRECCIÓN TÉCNICA DEL TORNO NUEVO

El Torno Nuevo comenzó su andadura por el año 1925 y estuvo en funcionamiento hasta, aproximadamente, el año 1950.  Como ya se ha dicho, sustituyó la fuerza animal del Torno Viejo, por el moderno motor eléctrico y la prensa hidráulica. Esta nueva prensa era de tamaño muy inferior a la vieja prensa de libra, más eficaz ya que ejercía una presión mayor sobre la pasta y de muy fácil manejo, pues permitía ser accionada por un solo operario. El motor eléctrico sustituyó a las caballerías. El trabajo se simplificó, aumentó el rendimiento y se redujeron riesgos laborales.

Molino de aceite de la Puebla de Castro (Torno nuevo) de prensa hidráulica y motor eléctrico, conservado como espacio museístico. Autor de la foto: Pedro Bardají Suarez.

Según se recolectaban las olivas, y acoplándose al riguroso turno preestablecido del llamado “Redolín”, se llevaban al Torno, donde el Maestro Tornero las recibía y se hacía responsable del proceso de extraer el aceite. Sin alharacas y con la debida formalidad cuál si se tratara de una Notaría, se le asignaba al portador de las olivas su correspondiente algorín. Las olivas, ya aventadas (limpias de hojas y ramas), se vertían, desde el camino a la era Andrés, por una ventana de alfeizar inclinado y eran depositadas en el correspondiente algorín o compartimento (había 4 algorines), en espera del momento que se terminara la molienda del anterior propietario para continuar, totalmente por separado, con las del siguiente dueño; quien podría  tener la más  completa seguridad que no se le extraviaría ni una sola gota de su aceite a retirar. 

Molino de aceite de la Puebla de Castro (Torno nuevo) de prensa hidráulica y motor eléctrico, conservado como espacio museístico. Autor de la foto: Pedro Bardají Suarez.

Desde el algorín las olivas pasaban a la guanza, cajón de madera en forma de embudo que giraba junto a la muela (piedra de moler), dejando caer las olivas sobre la superficie de moler circular. La gran piedra de moler, activada por el motor eléctrico, convertía las olivas en una pasta. Ésta se depositaba en un canalillo abierto alrededor de la superficie de moler y una paleta unida al eje vertical de la muela la iba empujando por dicho canalillo hasta una pila. De aquí la pasta se colocaba en las espuertas, que se apilaban verticalmente sobre una especie de vagoneta llamada cubo de pasta (plataforma metálica con ruedas).  La columna formada por las espuertas de pasta sobre el cubo de pasta se llamada carga o pie y solía contener unos 300 Kg. de pasta. El pie, trasladado por el cubo de pasta, se metía en la prensa hidráulica. La bomba de agua, accionada por el motor eléctrico, hacia subir el pistón hacia arriba, elevando y apretando la carga hasta el tope, para exprimirla, ejerciendo una presión sobre la misma superior a 200 toneladas. Para dar una buena prensada, la prensa debía tener la carga parada, como mínimo, una hora y media. Una vez extraído el aceite de la primera prensada, el de máxima calidad, se procedía a una segunda y hasta una tercera prensada. En estos repasos se removía la pasta de las aceitunas contenida en las espuertas y se escaldaba con agua caliente a fin de dilatarla y favorecer la salida del restante aceite. El agua que suministraba al Molino provenía de un depósito anejo que recogía agua de lluvia.

Molino de aceite de la Puebla de Castro (Torno nuevo) de prensa hidráulica y motor eléctrico, conservado como espacio museístico. Autor de la foto: Pedro Bardají Suarez.

Prensadas las espuertas, el aceite caía a una canaleta que lo distribuía a cuatro pilas o depósitos. Aquí, el zumo en reposo se asolaba, dejando en su fondo la morqueta o alpechín. Sobre la morqueta quedaba el agua y sobre ésta, debido a su menor densidad, flotaba el aceite. Llegaba el momento de triar el aceite depurado, medirlo con el decalitro y llenar los recipientes para su trasporte hasta su destino: el pozal o cubo del aceite de la casa. Como el aceite es muy sensible a la oxigenación y se añeja con facilidad, el pozal de cada casa servía para almacenarlo en lugar fresco, alejado de la luz y bien tapado.  En el Torno, una vez retirado el aceite, el proceso continuaba, la morqueta y el agua se vertían a través de desagües a los llacos que eran otros depósitos en los que el agua iba decantando de uno a otro hasta salir y verterse en la calle.

Las espuertas son grandes esteras circulares que se utilizaban, durante el proceso de prensado, para filtrar el aceite y retener la masa sólida. Estaban confeccionados con las largas hojas del esparto, una dura planta de la familia de las gramíneas. Debían fabricarse de 4 a 6 meses antes de usarse y haberse puesto a remojo en agua limpia durante varios días. Esta fibra era flexible y al mismo tiempo lo suficientemente tenaz para soportar la presión y no romperse. Cada espuerta soportaba una presión de hasta 70 kg de peso por cm2 en una hora de prensado y unos 200 usos. Con ayuda de palas, la pasta se colocaba en capas finas en las espuertas, en una cantidad determinada: poca pasta era perder el tiempo y de una espuerta  excesivamente cargada no se obtenía el máximo rendimiento. Además, había que saber repartir la masa para evitar que se rompieran, teniendo en cuenta que una presión excesiva podía impedir la salida del aceite. Fotografía y texto: La Almazara de Buera, http://www.aceitedelsomontano.org/

Volvamos al citado Redolín, éste simplemente era un listado de los propietarios con derecho a los servicios del Torno que, por riguroso turno, se establecía por el primero que llevaba olivas al molino, por el segundo, tercero y así hasta el último de la lista en su primera vuelta y que, en sucesivas pasadas, debería conservarse el mismo orden. En el caso de que un propietario no llevara las olivas en su vez (numero de orden que se le había adjudicado), para no alterar el orden, perdería su turno hasta el siguiente Redolín. Y así, hasta terminar la campaña, que en años de buena cosecha podría comprender desde últimos de Noviembre hasta vísperas de San José: en máximos. Ese turno aportaba la ventaja de mantener muy poco tiempo las aceitunas en casa, que no debían estar expuestas a recalentarse en un montón, porque de haber fermentación, al aceite le sube la acidez en detrimento de la calidad.

Olivar de San Roque de Casa Romeu, de La Puebla de Castro. Autor de la foto: Pedro Bardají Suárez.

Nosotros, los zagalejos, los días que duraba la temporada de molienda, gustábamos de deambular por el Torno expectantes pero sin molestar, pues teníamos prometido el consabido Rebullón. ¡Pídeselo al señor José de Morancho que te lo hará!, esa debía ser nuestra contraseña. Y el bueno del Sr. Morancho nos sumergía una tostada de pan en la misma pila del aceite, tan nuevo ¡Que no podía serlo más! Nos quedábamos muy contentos y satisfechos...  ¡Nos sabía a Gloria bendita! ¡Todo un paradigma de que en lo pequeño hay  placeres que son irrepetibles

FINIQUITO DEL TORNO NUEVO

Y los tiempos “temporean”. El Torno nuevo, a duras y maduras, funcionó unos 25 años. Rondaba el 1950 cuando cerró sus puertas. El último administrador fue Gregorio Bardají Trell de Casa Baldellau, siendo maestro tornero un señor de Tolva que vivía también en Casa Baldellau. Y, los últimos años, el Molino funcionó bajo el alquiler de unos señores de Barbastro.

Molino de aceite de la Puebla de Castro (Torno nuevo) de prensa hidráulica y motor eléctrico, conservado como espacio museístico. Autor de la foto: Pedro Bardají Suarez.

En honor a nuestro Torno se le ha dedicado su nombre a una calle de la nueva urbanización, Calle del Torno. Torno que, aun sin moler olivas, tiene muchas perspectivas de perdurar un sin fin de años, en recuerdo de su ilustre origen y procedencia, pues ahora se ha habilitado como Museo. Desde su nuevo cometido, debe seguir trasmitiendo toda su historia, ciencia y experiencia, en conjunta armonía ya convertida en arte. Cuando un servidor lo visita siente la añoranza, los recuerdos e ilusiones de las generaciones pasadas, quienes llegando a nuestro mundo con su pan bajo el brazo, con el aceite de nuestros Tornos, con el mucho cariño de sus padres, y, casi siempre, con muy poco más, desfilaron por nuestro mundo con idénticas ilusiones, alegrías, penas y disgustos que nosotros; pero quizás mejor confortados en la hora de la muerte, gracias a sus creencias y a la esperanza de la vida Eterna.

Olivar de San Roque de Casa Romeu, de La Puebla de Castro. Autor de la foto: Pedro Bardají Suárez.

TABLA DE EQUIVALENCIAS

Tabla de equivalencias entre los antiguos pesos y medidas, rendimientos en % de aceite, al uso de entonces, y  equiparables con el  Sistema Métrico Decimal.

El llamado pié se refiere a la columna de espuertas o capachos, ya rellenas de olivas molidas y  dispuestas para una prensada. Unos cincuenta capachos en una altura de 2´20 m., contenían:

  • Un pié = a 30 Dobles decalitros  de 11 Kg. que sumaban 310 Kg. de olivas.
  • De esta prensada se extraía 1 Quintal de Aceite, 4 arrobas a 12´5 Kg. que sumaban 50 Kg. de aceite, que equivalían a un rendimiento del 16 % en aceite.


DOCUMENTOS RELATIVOS AL TORNO VIEJO

A continuación pueden consultar 4 documentos relativos al Torno Viejo (Molino oleario de La Puebla de Castro), abarcan el periodo 1865 a 1881, facilitados por José Garuz Pérez de Casa Gul. Los documentos provienen de Casa Nasarre. Abarcan dos periodos temporales, separados entre sí por 13 años: 
  • Primer periodo, años 1864-67 (documentos 1º y 2º). En la campaña del año 1864-65 se deshicieron en torno a los 91.000 kg. de olivas. El pueblo superaba ya los 1.000 habitantes; en los últimos 15 años la población había experimentado un incremento de más de 200 habitantes (Pascual Madoz, en su famoso “Diccionario geográfico – estadístico - histórico de España y sus posesiones de Ultramar”, atribuye a La Puebla de Castro en el año 1849 una población de 796 habitantes). 

Prensa de libra. Husilleros levantando, 
a fuerza bruta, la Libra de la presa. 
Fotografía: La Almazara de Buera,
 http://www.aceitedelsomontano.org/

  • Segundo periodo, años 1880-81 (documentos 3º y 4º). En la cosecha del año 1880-81 se deshicieron en torno a los 120.000 Kg. de olivas. El pueblo contaba 1.168 habitantes; en los últimos 15 años la población había experimentado un incremento de más de 150 habitantes. Para contextualizar mejor este momento, el anuario-almanaque Bailly-Baillière de los años 1881 y 1882 nos aporta la siguiente “foto fija” de la situación socio-económica de La Puebla de Castro: 
Alcalde- Tomas Gudel; Secretario- León Lafarga; Juez Municipal- Mariano Mur; Fiscal- Lorenzo Belloc; Párroco- Sebastián Viu; Médicos- Francisco Salis Malagarriga y Lorenzo Belloc Carrera; Veterinarios- Tomás Sabarros padre y Tomas Sabarros hijo; Farmacéuticos- Florentino Turmo y José Homs; Profesores de Instrucción Pública- Romualdo Clavería Ferreñe y Pilar Forradela; Panadero- Julián Torres; Molino de Harinas- José Lasierra; Herreros- Vicente Mur y Mariano Nacenta; Carpinteros- Francisco Lecina, Juan Antonio Lecina, Sebastían Lecina y Pedro Sanz; Tejedores- Mauel Garuz y José Tellet; Transportes- Antonio Castarlenas, Miguel Castillón, José Gros, Román Laplana, Andrés Mur, Francisco Mur, José Salamero, Manuel Sanz, José Torres y Antonio Trell; Ultramarinos: Miguel Castillón y Julian Toruel; Estanquero- Julian Cornel; Cosecheros de Vinos- Rafael Ferrer y Mariano Mur Gudel;  Fábrica de Aguardientes- Anselmo Pueo Cavero; Tratantes en granos, vinos y licores- Pedro Escanilla, Mariano Raso, Mariano Torres, Antonio Trell y Anselmo Pueo Cavero.

Prensa de Libra. Dibujo de Pieralisi España S.L.


DOCUMENTO 1º. Año 1865. Lista de gastos que se han hecho en el Molino de Aceite (Torno Viejo) de La Puebla de Castro y que el Administrador presenta a los cosecheros para revisión desde el 5 de Diciembre de 1864 al 16 de Marzo de 1865. Fecha del documento: 17 de Marzo de 1865. Como curiosidad, la letra “v” no aparece en todo el escrito, es sustituida por la letra “b”. Ese año se deshicieron 304 pies (alrededor de 91.200 kg. de olivas). Los nombres, por orden de aparición, que recoge el documento referentes a vecinos y socios del Torno, son los siguientes: José Lecina (albañil), Francisco Asin, Felipe Sopena, Antonio Labrid, Pablo Permisan, el Romanos, Vicente Mur, Sebastian Lecina, Tomás Gudel y Antonio Cera.



DOCUMENTO 2º. Año 1867. Relación de los vecinos que deshacen las olivas en del Molino de Aceite (Torno Viejo) de La Puebla de Castro y lo que se les ha cobrado por moler, divididos en 4 Clases, según acuerdo de Septiembre de 1867. Como curiosidad, la letra “v” aparece pocas veces en el escrito, suele estar sustituida por la letra “b”; y la palabra aceite aparece escrita con “h”: “haceite”. Seguidamente trascribo los nombres de los vecinos y socios del Torno, por orden de aparición en el documento. 1ª Clase, se cobrará a 40 reales: Bartome Subias, Francisco Trell, Antonio Laplana y Lacasa, José Mur y Ballabriga, Rafael Ferrer, Rafael Lacasa, Anselmo Pueo, Tomás Gudel, Ignacio Arnal y Trell, Lorenzo Belloc, Gerónimo Baldellou, Mariano de Mur, José Faro, Pedro Viu, Antonio Cera, Alejandro Permisan, Gregorio Bardaji, Mariano Oncino, Juan Antonio Torres, José Lacasa, José Palacín Sazatornil y Julian Torres. 2ª Clase, se cobrará a 30 reales: Benito Castarlenas, Ramón Salamero, Felipe Sopena, Fernando Faro, Pedro Escanilla, José Vidal y Sanchez, Miguel Castillon, Antonio Labrid, Jorge Pueo, Julián Cornel, Miguel Sierra, José Nacenta Español, Ramón Guillen, José Vidal y Ferrer, Ignacio Torres y Mariano de Mur de Casa de Juan Gudel. 3 ª Clase, se cobrará a 20 reales: Mariano Faro, Ramón Sopena, José Bruballa, Antonio Ferraz y Mur, Ignacio LLacera, Mariano Raso Encuentra, Pedro Sanz, José Lecina y Torres, Mariano Baldellou, Pablo Trell, Mariano Torres Rande, Joaquín Vidal Sanchez, Ramón Mur, Juan Trell, José Torres Rande, Francisco Faro, José Palacín y Torres, Blas Cornel, Mariano Raso y Costa, José Torres Subias, Viuda de José Suarez, José Asin y Peña, Sebastián Sanchez, José Santaliestra, Vicente Moliner, Vicente Mas, José Escanilla, Antonio Saun, Pedro Serena y Santaliestra, Antonio Español y Francisco Lecina Clemente. 4ª Clase, se cobrará a 10 reales: Mariano Torres Sorribas, Miguel Torres Montanuy, José Gros y Egea, Román Laplana, Ramón Rami, Francisco Lama, Lorenzo Torres, Sebastián Barros, Ramón Lacasa, José Peña, Antonio Garuz, Domingo Sopena, Pedro Tellet y Lanau, Gregorio Jobellar, Antonio Subias, Manuel Marro, Francisco Olivera, Antonio Gros y Morillo, Antonio Castarlenas, Francisco Trell y Oncino, Viuda de Lorenzo Salamero, José Torres Bruballa, Miguel Giron, Román Carrera, Juan Palacin, Francisco Sopena, José Bardina, Santiago Cambra, Antonio Olivera, Tomás Lacasa, Antonio Torres Aguinaliu, Juan Sanmitier, José Morillo de Casa el Albardero, Antonio Lacasa, José Tellet y Egea, Domingo Noguera, Antonio Santaliestra, Manuel Arasanz, Matías Valdominos, Manuel Palacin, Sebastián Bafaluy, Roque Sanmitier, Joaquín Raso, Antonio Sanz, Antonio Lasierra, Tomás Lasierra, Ramón Morancho, Juan Sierra, Vicente Torres Montanuy, Antonio Gros y Egea, Vicente Lasierra, Manuel Saun, José Laruy, Ramón Vidal, Gerónimo Torres, Manuel Garuz, José Torres y Cortina, Viuda de Ignacio Arnal y Serena, Joaquín Sin, Rafael Moreno de Casa Baldellou, Román Marro, Joaquín Cavero, Francisco Blanco, Vicente Mur, Vicente Sesa, Sebastián Lecina, Manuel Sanmitier, José Nacenta Mora, Francisco Trell, Felipe Arnal, José Arasanz (Pepe del Rey), Antonio Suarez Aguilar, Manuel Guardia, Manuel Sanz, José Salamero Carrera, Francisco Torres Ricarte, Ignacio Marro, Manuel Olivera Payaso, Román Subias, Ramón Escanilla, Francisco Durán, José Mur y Serena, Joaquín Espuña, José Mazana, Antonio Sopena, Antonio Laplana Nacenta, Vicente Barros, Francisco Mazana, Antonio Ferraz Carrera, Pedro Serena Jualbel, Antonio Giron, Joaquín Boira, Antonio Menal, Pedro Salamero Almero, José Vistuer, Vicente Moliner, Joaquín Castro, José Soler, Rafael Salamero, Antonio Garzo, Ramon Enseñat, Tomas Vidal y Tellet, Saturnino Chanroy, Salvador del Marujo, Antonio Latorre Castan y José Torres Moreno.


Ilustración de Ernesto Rodríguez y texto de su padre José Rodríguez. Se muestra el funcionamiento de la vieja Prensa de Viga (Prensa de Libra) en molino de Las Laerillas en Nigüelas (Granada), con los distintos procesos de elaboración del aceite.


DOCUMENTO 3º. Año 1880-81. Lista de los cosecheros del Molino de Aceite (Torno Viejo) de La Puebla de Castro y de los Pies de olivas que cada uno ha deshecho y lo que les ha tocado pagar por cada Pie. Campaña 1880-81. El documento se inicia el 10 de diciembre de 1880. Ese año se deshicieron 397 pies (alrededor de 120.000 kg. de olivas). Como curiosidad, la letra “v” aparece pocas veces en el escrito, suele estar sustituida por la letra “b”. Los nombres de los vecinos y socios del Torno, por orden de aparición, que recoge el documento son los siguientes: Geronimo Baldellou, Franciso Pons, Mariano Raso, Mariano de Mur, José Torres Lasierra,  Pedro Ciudat, Pedro Viu Bardaji, Gregorio Puy, José Gabriel, Francisco Clemente, Vicente Machin, el Joven de Morillo, Martín de Lapargateto, Basilio Cera, Alejandro Permisan, Juan Antonio Rande, Gregorio Baldellou, Mariana del Tenajero, Vicente Moliner, José Nacenta, Antonio Gros, José de Criste, Giron del Ciego, Francisco Lecina,  Payaso, Manuel del Sastre, Vicente el Ferrero, Francisco Suarez, Felipe Castarlenas, José Santaliestra, Tomás Lasierra, Ramón Guillen, Juan de Laventa, Vicente Marro, Benita Gaspar, Tomás de Jusepe, Joaquín de Salada, Antonia del Sordo y Baros, Casa del Pelaire, Santiago Cambra, Casa Sabel, Antonio Santaliestra, Mariano Oncido de Castro, Miguel Plana, Jaime Sarguero, José Vidal Sopena, Juan de Penilla, Antonio Borbon, Mariano Faro, Bartolome Subias, Vicenta el Ferrrero, Casa Chayme, Francisco Escanilla, José Suils, Vicente Nuguero, Francisco Trell, Antonio Laplana, Antonio Gros, Casa Calladrons, Hilario Morancho, José Peña, Ramón de Pinza, José Gros, José Nacenta, Miguel Torres, Antonio Cornel, Ignacio Lacerias, Joaquín Sopena, Pedro Serena, José Mur, José Lacasa, José Torres Cortina, Pedro Sanz, Manuel Trell, Manuel Toruella, Antonio Lacasa, Joaquín Vidal, Antonio Gudel, Vicenta la Rendado, Román de Subías, Domingo el Pastor, Pepe el Rey, Antonio Suarez, Rafael Carrera, Juan del Badanos, José Fabostino, José Mas, Ramón Enseñat, Román Laplana, Ramón de Ilena, Pedro Vidal, José Pinceles, Pablo Trell, Mariano Torres Sorribas, Mariano Feliciana, Joaquín Salamero, Rafael Lacasa, Antonio Arnal, Mariano Clemente, Anselmo Pueo, Mariano Gros, Pablo Permisan, Miguel de Bacamorta, Tomás Gudel, Pedro Escanilla, Joaquín de Gaspar, Joaquín Raso, Juan Sierra, Gerónimo Lopez, Arnal de Juandomingo, Juan de Cañada, José de Carrera, Manuel de Gul, Julián de Gros, Antonio Moñet, Joaquín de Machín, Vicente Sesa, Jorge Pueo, Pedro Lafarga, Joaquín de Cornel, José Soler, José Torres Campon, Pedro Culle, Román de Salamero, Francisco Culle, Bernabé de Toroc, Domingo Toyas, Lorenzo Terguel, Agustín de Palacin, Rafael de Faro, Menal de Pallarol, José Satornil, Salvador del Marujo, Casa Notario, Antonio Yardo, Julián de Roque, Blas de Roque, Vicente de Marujeta, Ramón Lacasa, Romauldo Claveria y Francisco Salis.




DOCUMENTO 4º. Año 1880-81. Lista de gastos ocurridos en el Molino de Aceite (Torno Viejo) de La Puebla de Castro. Desde el 10 de diciembre de 1880 al 10 de Diciembre de 1881. Transcribo los nombres de los vecinos y socios del Torno que aparecen en las distintas secciones del documento. A quienes pertenece percibir por sus trabajos: Ramón Samblancat (albañil), Gregorio Bardaji, Joaquín de Machín, Mariano Gros, José Suils de Casa Collada, Joaquín Raso, Gerónimo Baldellou, Mariano de Mur, Francisco Nacenta de Casa Escanilla, La Ramona, Tomás Vidal y Tellet, Manuel Sanz Trujo, Bartolomé Subias, Pedro Sanz, Antonio Trell, Felipe Sopena, Antonio Baquer, Francisco Blanc, Miguel Giron, Eusebio Latorre, Julián Torres, Chanrroy, Mariano Clemente, Joaquín Salamero y Vicente Mur.


BIBLIOGRAFÍA:

Bailly-Baillière. Anuario General del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración de España.  Consejo de Ciento, 238, Barcelona. Anuario del año 1880, página 951; Anuario del año 1882, página 947.

Madoz, Pascual. Diccionario geográfico – estadístico – histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Tomo XIII. Madrid 1849.

Olivar de San Roque de Casa Romeu, de La Puebla de Castro. Autor de la foto: Pedro Bardají Suárez.





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